DESPIDO DISCIPLINARIO

Un trabajador demandó a la entidad para la que prestaba servicios por despido disciplinario, alegando que fue una represalia por haber presentado quejas internas. Solicitó la nulidad del despido por vulneración de derechos fundamentales y, subsidiariamente, su improcedencia.

Hechos relevantes

- El trabajador tenía contrato indefinido desde abril de 2015, con jornada parcial como conductor.
- El despido se basó en un incidente ocurrido el 26 de octubre de 2022, cuando aparcó la furgoneta de forma que dificultaba el paso de usuarios y respondió de forma despectiva a una compañera.
- La empresa alegó que se trataba de una falta muy grave según el convenio colectivo.
- El trabajador negó la gravedad de los hechos y alegó que el despido fue una represalia por negarse a apagar el aire acondicionado antes de recoger a los usuarios, lo que generó quejas previas.

Valoración judicial

- El juzgado consideró probados los hechos descritos en la carta de despido, pero valoró que no alcanzaban la gravedad suficiente para justificar la sanción máxima de despido.
- Se aplicó la doctrina gradualista, considerando la antigüedad del trabajador y la ausencia de sanciones previas en la carta.
- No se acreditó que el despido fuera una represalia ni que se vulnerara ningún derecho fundamental, por lo que se desestimó la petición de nulidad y la indemnización por daños morales.

Decisión sobre despido disciplinario

Se declaró el despido como improcedente, condenando a la empresa a optar entre:

- Readmitir al trabajador con abono de salarios de tramitación.
- Indemnizar al trabajador.

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